Un fotógrafo que regresó de la muerte: las imágenes de Leandro Chávez Vera

Registró parte de los hechos más relevantes desde el retorno a la democracia en diarios como La Época, La Nación y Las Últimas Noticias, pero su vida quedó marcada por un hito inolvidable: cuando Chávez tenía 22 años, en 1993, un accidente en la carretera lo mantuvo en coma. Logró sobrevivir tras una larga rehabilitación. Hoy está cesante. Aquí, repasa su carrera.

Tuvo que aprender de nuevo a caminar. Aprender otra vez a hablar. Tenía solo 22 años. Leandro Chávez Vera había realizado su práctica en el diario La Época y llevaba algunos años contratado. Era uno de los reporteros gráficos más importantes del momento. Una carrera que comenzaba. Pero, en 1993 un accidente cambió su vida. 

Criado en la comuna de Maipú, hijo de María Inés y de Luis, Leandro Chávez de niño se interesó en las revistas deportivas que su padre llevaba al hogar familiar. “Mi papá era jefe de obras y siempre compraba revistas como Estadio y Foto Sport. Yo miraba las revistas y me fijaba, por ejemplo, en quienes tomaban las fotos”, dice y recuerda un nombre: “Uno de ellos era Jesús Inostroza: era impresionante su trabajo, donde se apreciaban muy bien las acciones deportivas”, comenta.

Leandro Chávez estudió en el Liceo A N°12 Arturo Alessandri Palma, de Providencia. Ya en segundo medio decidió que quería estudiar fotografía y cuenta que cuando se fue a matricular, saliendo del colegio al Instituto Alpes, se dio cuenta, para su grata sorpresa, que entre los profesores había un nombre reconocible: Jesús Inostroza. Era el fotógrafo de las revistas que él admiraba. 

Fue el reconocido fotógrafo de presidentes como Patricio Aylwin, quien invitó al alumno Leandro Chávez a trabajar en el laboratorio del diario La Época a fines de los años 80. “Yo revelaba los rollos en el closet de mi casa y así un día de septiembre de 1989 llegué al diario donde debía reforzar el laboratorio, pero que también, a veces, tendría que salir a tomar fotos”, dice Chávez sobre sus inicios como reportero gráfico. Además, asegura que otro de sus referentes en la fotografía es Álvaro Hoppe. “Me gustan sus retratos. Su forma de mirar”, agrega. 

“Nunca volví en plenitud”

Leandro Chávez es alto, moreno y de caminar pausado. En su labor de fotógrafo estable y como colaborador en medios como La Época, Las Últimas Noticias, La Nación, Diario Financiero, Agencia EFE, AP, El País de España, logró cubrir diversos frentes: el deportivo, el político, el cultural y el de espectáculos. 

Reconocidas son sus fotos a Michelle Bachelet, Eduardo Frei, Sebastián Piñera, Gustavo Cerati, Gladys Marín, Mauricio Redolés, Joan Jara, Joan Manuel Serrat, Los Jaivas, y uno de sus retratos a Raúl Zurita es la portada del libro ZURITA, de más 700 páginas, editado por Ediciones UDP, en 2011. 

“Yo soy del instante. Hay fotógrafos que les gusta teorizar. A mí no”, dice Leandro Chávez, quien poco a poco se adentra en una historia que cambió su vida: el accidente que sufrió en la carretera en marzo de 1993, que lo tuvo un mes en coma. 

“A veces faltaba un fotógrafo en el diario y me iban a buscar al laboratorio y de ahí no paré de hacer fotografías, hasta que en 1990 me contrataron en La Época. Cubría todos los frentes. Quizás deportes, es lo que más hacía en ese tiempo. También aprendí mucho en ese diario a realizar retratos. Fue una escuela. Allí trabajaba una gran fotógrafa que se llamaba Carmen Gloria Escudero. Aprendí mucho de ella”, asegura el fotógrafo.     

Hasta que llegó el verano de 1993. Leandro tenía vacaciones y un amigo del barrio que era camionero le propuso recorrer Argentina. Se quedarían en Mendoza y en Buenos Aires. Leandro tenía 22 años. Pero nada de eso sucedió. No hubo vacaciones, sino un lento regreso a la vida. 

Cuando iban de noche cruzando la cordillera, en el camión de carga -su amigo manejaba-, el 14 de marzo de ese año, ocurrió la tragedia. “Íbamos subiendo una cuesta y sentí un golpe en la parte trasera del camión. Era porque el camión se comenzó a desestabilizar. Mi cabeza se estrelló contra el techo, mi cuerpo contra el parabrisas, dejé de sentir la mitad de mi cuerpo… el camión se comenzó a arrastrar, me quebré la clavícula y sentí un profundo dolor y luego perdí el conocimiento”, señala el fotógrafo, quien un mes después despertó en Santiago, de un coma profundo. Estaba internado en Chile, en el Instituto de Neurocirugía. 

Tras el accidente, debido a exceso de velocidad, lo trasladaron de urgencia a Uspallata. Después, Leandro fue llevado al Hospital Luis Carlos Lagomaggiore, de Mendoza. “Ahí me encontré con un santo, se podría decir, el doctor Fabián Cremaschi, con quien todavía tengo contacto. Es alguien que se portó bien. Trató bien a mi familia e hizo un buen tratamiento conmigo. A mi madre, María Inés, le dijeron cuando llegó al hospital en Argentina, que se pusiera a rezar porque no había mucho por hacer”, dice quien producto del accidente tuvo un TEC grave, lo que derivó en una afasia, disartria y paresia. 

Leandro quedó en silla de ruedas. Tuvo que aprender de nuevo a caminar. Aprender otra vez a hablar. Volver a escribir, aprender a tomar un lápiz, y de nuevo tomar una cámara fotográfica. “Yo pensaba entonces, no en la fotografía, sino en que quería volver a caminar, quería volver a ser una persona independiente”, añade Chávez.   

El fotógrafo estuvo el resto de ese año de 1993 con licencia médica. Después, estuvo por lo menos dos años de intensa recuperación con fonoaudiólogo y terapias de kinesiología. Ya en enero de 1994 volvió a trabajar en el diario La Época, pero solo en media jornada. Por ejemplo, dice, no podía ir a Tribunales, donde debía, en ocasiones, correr tras los protagonistas de la noticia. Él ya no podía hacerlo. Producto del accidente, sus movimientos son más lentos. 

“También tuve algunas licencias. Nunca volví en plenitud. Nunca volví a ser el mismo. A veces me duele la cabeza. A veces las articulaciones. Creo que por lo menos, diez años después del accidente, sentí que me había recuperado cuando hice el ejercicio de registrar en fotos mi proceso de recuperación, e hice una presentación con un tema de Joaquín Sabina, La canción más hermosa del mundo”, cuenta Chávez de un proceso que lo emociona y a la vez reconforta.   

Luego, en 1995 tras su paso por La Época, el reportero se integró al Diario Financiero durante un año. Ya en 1996 integró La Nación, donde trabajó hasta el cierre del diario en 2010. “El haberme quedado en La Nación fue importante gracias a la gestión de Nelson Muñoz, director de fotografía, ya que mucha gente dudó de mis capacidades, de que sí yo podía realmente seguir trabajando”, dice y agrega “Creo que le respondí. Estando en La Nación obtuve siete premios”. 

De su carrera, uno de los hechos que lo marcaron, cuenta Leandro, es la muerte del dictador Augusto Pinochet, en diciembre de 2006: “Era domingo, me fui a la villa Francia y tomé esa imagen de los padres de los hermanos asesinados por carabineros, Vergara Toledo. Luego me fui a la población La Victoria y tomé esa foto de la bandera de Chile, que obtuvo un premio».

“Y al día siguiente fui a la Escuela Militar, donde estaba el féretro del dictador”, añade. 

Otra imagen que lo impactó para siempre: estaba haciendo su práctica en el diario La Época. Era junio de 1990 y se descubrió una fosa común clandestina, en Pisagua, con una serie de cuerpos de detenidos desaparecidos. Leandro Chávez viajó al norte. 

La imagen en blanco y negro de Leandro es conmovedora. “Dicen que esa es una de las mejores imágenes de ese momento. Para mí fue muy chocante vivir todo eso. Pensar en los familiares que buscaban a sus seres queridos desaparecidos”, cuenta Leandro, quien quedó con algunos síntomas de la disartria que afecta el habla.   

Hoy el fotógrafo, de 56 años, está cesante. Dice que no extraña hacer fotografías. No usa su celular, por ejemplo, para capturar instantes. A veces hace fotos para bautizos y matrimonios. 

Le gustaría volver a hacer clases. Eso sí le gusta, enfatiza. Contarles historia a las nuevas generaciones. Narrar sus imágenes y compartir algunas experiencias: “Yo soy del instante. Me gusta observar la luz de las calles, de los árboles. Y a veces, me imagino que hago fotos cuando no las hago. Capturo momentos en mi memoria. Y ahí se quedan esas imágenes. Para siempre conmigo”.  

*FOTOGRAFÍA DE PORTADA DE JAVIER GARCÍA BUSTOS.

11 comentarios en “Un fotógrafo que regresó de la muerte: las imágenes de Leandro Chávez Vera”

  1. Carlos Quezada M.

    Hola , hermoso reportaje a nuestro querido y recordado amigo y uno de los mejores fotógrafo que dio nuestra generación , un abrazo grande para Leandro Chávez que siga tomando fotos y ese talento no se apague te queremos por siempre

  2. Excelente profesor, fui su alumna en Alpes, admirables fotografías su entereza de salir adelante y su amor por la vida, gracias por la excelente entrevista.Un abrazo Leandro.
    Debes seguir tu talento es único.
    Podría seguir la línea y buscar a Juan Domingo Marinello, Pedro Marinello,Álvaro Hoppe, ALejandro Hoppe yJesus Inostroza en realidad una lista increíble de grandes hombres y mujeres que plasmaron una época inolvidable.

  3. Susana López Adduard

    Gran reportaje de una valiosa persona y fotógrafo excepcional. La foto de la bandera de Chile en la población la Victoria, ocupa un lugar destacado en mi sala de estar. Un abrazo enorme Leandro de la doctora del contraluz.

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