Cerró la puerta decidida a no volver atrás. No más escándalos de padre borracho, no más gritos de madre intentando hacerlo cambiar. Vivió con amigas, estudió de día y trabajó de noche. En el bar donde garzoneaba cruzó miradas con un colega. Algo en su carácter fiestero le era atractivo y familiar. Cuando se mudaron juntos y el trago del bar se instaló en el living y el puño de él en cada pelea se apretó más y más contra su cuello; comprendió que había viajado en el tiempo, había vuelto a casa y otra vez le tocaba escapar.
ILUSTRACIÓN DE NOSTALGIA NARANJA.





