Los días despejados

Tres bolsas llenas de papeles. Esa fue la herencia de nuestro padre. No tenía cuenta bancaria ni bienes materiales, más allá de algunos libros, un tapiz de la Polinesia y unas pocas prendas de ropa que usó por décadas —reacio a acumular, como era, casi asceta. Y ese montón de papeles: lo único que conservó […]

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