Me gusta un poema de Juana Bignozzi, fallecida escritora y traductora argentina, que se llama La literatura en serio. Es un poema sobre cómo ella se mueve en la vida con sus altos y bajos, incluso identificándose como una persona vulnerable y algo errática, viviendo “Rodeada de gente que espera cosas de la vida”. El libro que reúne su poesía no está porque la distribuidora no lo ha vuelto a encargar aún. Si mal no recuerdo lo trajo hace unos meses, pedí una copia y se fue, entonces ahora hablo de un poema que no puedo ver. Sé que está en internet, pero quiero el libro. Me gustaría poder ofrecer ese libro.
Soy librero, vendo libros, entonces para mí lo anterior es un problema. Trabajo con libros, y este tipo de conversaciones son habituales: por qué no se puede encontrar tal o cual libro. Y, como además trabajo en ventas, también debo pensar en el dinero y la economía. La mía y la de la librería. Debo verme contento con los libros, pero también estoy inquieto. ¿O tal vez no debería demostrarlo? ¿Qué tanto se oculta para no alarmar y cuándo corresponde levantar una alarma? Estoy preocupado casi todos los días y me pregunto si escojo la decisión correcta. Si estoy trabajando en serio.
¿Habría que tomar la literatura en serio? Lo he preguntado y tengo respuestas distintas. Para mí es una rutina, pago cuentas, gano dinero, y me divierto con los libros. Los presto, los regalo y los vendo. Los rompo, rayo y deterioro, porque la seriedad tiene un poco de eso también.
Tal vez para mí tiene que ver con que forma parte de mi vida, pero eso ya es armar bandos, crear distinciones. No quiero poner a los demás del lado de quienes no se toman la literatura en serio. Lo aclaro porque a veces siento que todo ocurre en una trinchera difusa en la que actuamos marcando límites y defendiendo bandos cuando siquiera sabemos quién es el enemigo. O los enemigos. ¿Tu enemigo es tan serio como el mío? El otro día un amigo me comentaba que ese es el problema con Chile: no nos gusta mirar a quien no conocemos, nos genera desconfianza, entonces nos cuesta vivir con el otro. Pero ahora que nombré al país no quiero que pienses que se toma la literatura como una broma.
Leo por las noches y a veces se me aparece la cara de alguien que podría disfrutar de ese libro. También veo un video en redes sociales y pienso que podría ser una buena idea tal vez usar el humor para, no sé, atraer personas y que así quieran venir a comprar y lograr una venta para poder seguir pensando los libros de forma seria. Trabajo entonces de noche, y estoy seguro que tú también. Son tiempos difíciles.
Cuando digo que tengo una librería, tampoco sé si tú tienes una. Tal vez tienes una distribuidora o editorial. Tal vez eres un mediador, y a pesar de que muchas veces nos topamos no me sé tu día a día. O tal vez nada de lo anterior, lo que está bien. Somos distintos. No sé cómo llegaste a tu oficio y si de verdad te la tomas en serio. Al final no sabemos mucho tanto del otro ya que si nos hiciéramos otras preguntas, no las mías o, y tal vez no las tuyas, veríamos otras cosas.
Doy vueltas. Pensé en Bignozzi, en su poema, y se me cruzó “la literatura”. Ahora tengo todo este embrollo al frente de mí y medio no sé qué hacer. Hay muchísimos problemas en torno al libro que van desde su escritura, edición, impresión y venta. No sé si ahora deba hablar de problemas porque estos son graves y también muy serios. Ahora estoy escribiendo y pensando en cómo cierra Juana su texto:
y como me regalo horizontes, cucharas que vacían mi corazón,
casi siempre estoy triste,
por eso mi alegría es digna de verse.
Los poemas son dignos de verse y tocarse así como también nuestras caras y lo que compone nuestros trabajos, pero ahora también necesitamos conversar. Yo dije un par de cosas, me gustaría escuchar otras, de a poco, a ver si así nos ahorramos un par de malentendidos y quizás encontramos solución. Tal vez así todos podamos tomarnos la literatura en serio. Juntos.






1 comentario en “La literatura en serio”
Desde pequeña leo; me gusta leerlos, olerlos, ordenarlos, verlos a la distancia , es una rutina diaria, caminar por mi casa y verlos en todos lados, pilas de ellos, no sé si me lo tomo en serio o bien es parte de lo que vi cuando crecí; porque mis papás eran igual, será que es parte de esa identidad, que te defiende, porque te hace sentir que eres parte, o simplemente porque te gusta leer y coleccionar. Y muchas veces siento que es de mona porque así me veo más intelectual… luego caminando por cualquier lado siempre estoy atenta a si encuentro alguna joyita que me recomienden o llame mi atención y ahí me doy cuenta que si, si me lo tomo en serio.
Cariños me gusta tu librería
Liz