Esta ilustración de Oriana Vargas muestra a una mujer sentada en el auto al lado de un hombre a quien no se le ve el rostro. Ilustra el cuento "No podía ser un extraño", de Amanda Teillery.

No podía ser un extraño 

En su memoria él jamás tuvo rostro. La cara siempre cubierta por las sombras y la oscuridad de la noche. Las luces nocturnas de la ciudad asomándose fugazmente por el auto e iluminando solamente sus manos, siempre sujetas al volante. No, por más que intente concebir una imagen, desde el asiento del copiloto donde ella […]

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