¿Por qué me dejan solo los domingos?
Pasaba la peineta una y otra vez, como si fuera un pez que insistía en montar la misma ola. Pero su mar no era azul, sino de un cobre que brillaba en cada una de sus hebras. Era un día de sol, pero un día triste. Fue Lucy Lucía quien había puesto aquel espejo grande […]
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